
El Phiri surgió como necesidad ante la escasez y alto precio del pan tradicional en el tiempo del auge de la oficina salitrera de Humberstone, su preparación fue transmitido en la familia Caqueo de manera oral.
Leoncio Caqueo, quien se encargaba de juntar a toda la familia en la cocina, especialmente a los más pequeños quienes acudían gritando: "¡Vamos a comer phiri, el que llega primero se queda con el palo!". El palo era el botín que todos anhelaban, ya que en la punta quedaban adheridos los grumos de masa, sabrosos restos que todos esperaban recibir.
Mientras la abuela María Dolores, acomodaba los banquitos para sus nietos y e preocupaba de derretir la grasa de chancho con un poco de agua, que también servía para hacer pan con chicharrón; el abuelo Leoncio se sentaba sobre una silla pequeña y revolvía el phiri con un palo de madera, mientras los jóvenes sostenían la olla y los más pequeños a su alrededor esperaban ansiosos.
Contaba que la preparacion del alimento, le había sido heredada "como receta" con las medidas exactas por su madre ciega y mientras iba explicando la preparacion, aprovechaba de relatar sus anécdotas en la oficina Humberstone: "Una vez cuando fui al velorio del Villafaña nos sirvieron la chicha y el vino que mandaron de Santa Laura, estábamos conversando y derrepente, la mitad del cuerpo del finao Villafaña se levantó...estaba bien sentao, la gente escandalosa empezó a gritar como loca y vengo yo y pesco el palo que estaba detrás de la puerta..." "¿Cuál palo, abuelo?, preguntaban los nietos, "..ese palo grande el que se usa para trancar la puerta... pesqué el palo y le di fuerte en la cabeza y le grité al finao: "¿No estabai muerto?, ahora si que estai bien muerto!, porque del golpe que le di se volvió a acostar, no se quería morir el Villafaña, pero igual estiró la pata".
(Relato Oral: Leoncio Caqueo)